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Tomar conciencia de uno mismo. Parte I


Cuando compramos un coche, un electrodoméstico, un reloj, un móvil… lo primero que hacemos es quitarlo del envoltorio, bueno, salvo el coche. Lo siguiente es observarlo con una mezcla de curiosidad y asombro. ¡Una maravilla de la tecnología! ¡Lo más avanzado en HST!

No tenemos ni idea de lo que es HST, pero suena bien y en la publicidad se hacía mucho énfasis en que era lo más avanzado… en HST
Tampoco hace falta haber comprado algo muy sofisticado. ¿A quién no le apetece un batido tras haberse comprado una licuadora?

…Y valorar por nosotros mismos cómo deja de suave la textura, sin grumos, con toda la fruta amalgamada… Si hasta le hemos puesto los trozos más grandes de lo habitual para verificar las prestaciones de nuestra licuadora de cuatro velocidades con función turbo Split y sistema antideslizante que le permite trabajar en superficies mojadas e inclinadas… ¿Era necesario???

¡Ah! ¿Su licuadora no trabaja en superficies inclinadas? Será que no tiene lo más avanzado en HST
Bien, ¿sabe usted que no existe en el planeta una tecnología más avanzada que la que usted lleva puesta?
Porque volviendo al tema de la licuadora. Ni la suya, ni la mía, ni el más sofisticado robot de cocina podrá decirle si a su batido le falta azúcar, tiene demasiado plátano o quedaría mejor con un poco de cacao. En cambio, a usted le es suficiente con coger una cucharilla, mojarla en el batido e introducirla en la boca.

Ahora la pregunta:
¿Cuántas veces al día, a la semana, al mes… come usted sin enterarse de lo que está comiendo? ¿Sin degustar, paladear, disfrutar lo que se lleva a la boca?
ð       Ninguna
ð       A veces, cuando estoy con prisa
ð       Casi siempre, como maquinalmente.
ð       Como muy rápido, mastico poco y todo me sabe igual

Aquí tiene usted el link de una experiencia hecha por psicólogos y médicos. Es sencilla, pero vale.



Si en la encuesta anterior usted marcó ninguna, ¡felicidades!, con seguridad come sin prisas, casi todos los alimentos le satisfacen, come menos de lo que usted cree y tiene una excelente digestión. Usted está presente en el momento que come, disfruta y su mente está pendiente del acto de comer.

Si usted marcó cualquiera de las dos últimas, es probable que usted no sea consciente de lo maravilloso que es su propio cuerpo.

Vamos a realizar un experimento. No piense que es tonto y ¡usted tiene tantas cosas qué hacer! Coja un trozo de pan del que usted utiliza siempre para acompañar sus comidas, o una galleta.

1.      Corte un pequeño trozo y escuche atentamente el ruido que hace al romperse.
2.      Observe con detenimiento la corteza y la miga.
3.      Huélalo. Con seguridad sus glándulas salivales han comenzado a excretar saliva (las mías también mientras escribo e imagino)
4.      Meta el trozo en su boca.
5.      Comience a masticarlo despacio, paséelo por todos los rincones de su boca, deje que su saliva lo humedezca.
6.      Capte el punto ácido de la levadura y el aroma que exhala (pasa por las coanas y va a su nariz)
7.      Disfrute del dejo salado (los panes y galletas llevan sal)
8.      Compruebe el sabor dulce (también llevan azúcar)
9.      Ahora notará algo muy sabroso, es el glutamato que excita los receptores umami
10.  Comience a tragar poniendo atención. Verá que hay otra sensación gustativa cuando pasa por el velo del paladar.

¿Lo ha hecho?

¿Qué tal le ha ido?

En realidad, pueden haber pasado tres cosas:
a.      Usted se saltó todo lo anterior porque está buscando una solución rápida a sus problemas. Créame, seguirá teniendo exactamente los mismos.
b.      Usted hizo el experimento, pero su cabeza estaba pensando que tenía que poner una lavadora, ir al banco, hacer la comida, acostar a los niños, lavar el coche… ¡Eso es bueno! Ahora sabe que no es usted quién manda, sino su mente. Su mente, que debería ser una secretaria eficiente, se ha convertido en la jefa y su verdadero yo se ha quedado en un rincón queriendo disfrutar. En ese caso vuelva a hacer el experimento y oblíguela a que se concentre solo en comer.
c.       Usted hizo el experimento, su mente intentó irse hacia el futuro, hacia el pasado y finalmente logró concentrarse en el trozo de pan. ¡Excelente! Ahora usted sabe que hay dos personas viviendo en su interior. Está preparada/o para ir más allá, comienza a ser consciente de usted mismo/a.

Si ha sucedido alguna otra cosa que no está en estas tres, le ruego me lo comente. Hay tantas variables como personas…