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Tomar conciencia de uno mismo. Parte III

Mirar con todos los sentidos.
Hace muchos años me dediqué al arte del bonsái. Ya sé que mucha gente piensa que los bonsáis son arbolitos a los que no los dejan crecer, que los torturan para que queden pequeñitos como los pies de las geishas… A nivel botánico eso es un imposible y la creencia demuestra un total desconocimiento sobre el reino vegetal: cualquier planta que no crece, se muere. De todos modos, no vamos a discutir eso. No tiene ninguna utilidad.
Lo curioso fue la reacción de los occidentales cuando vieron por primera vez un bonsái. Fue en la Exposición Universal de 1889, la misma en la que se inauguró la Torre Eiffel. Nunca antes había salido un bonsái de Japón. Aquellos árboles produjeron una sensación de exotismo y magia en los concurrentes, casi más que la Torre. Los orientales no pudieron entender porque para ellos era algo natural. De hecho, la traducción literal de la palabra Bon-sai, es planta en una bandeja. ¡Así de simple! ¡Una planta en un tiesto!
¿Cuál es la diferencia con cualquier otra planta?
Usted.
Sí, la diferencia está en el observador.
Un bonsái no es más que una planta en el primer plano de atención y todo lo que está a su alrededor se diseña para realzar su belleza: la maceta, el musgo, la decoración…
Si no me cree haga la prueba. ¿Tiene usted una planta, hace años, en su balcón o terraza? Colóquela a la altura de los ojos y en lo posible contra un fondo neutro.
¿La ve igual u observa detalles que nunca antes había visto?
Imagínese que usted tiene el tamaño de un insecto. Observe con atención y la curiosidad de un niño, huela y entrecierre los ojos, toque el tronco y las hojas. ¿son suaves?, ¿tienen pilosidades?, ¿hay raíces que emergen de la tierra?
Cuando acabe la observación es muy probable que nunca vuelva a ver su planta de la misma manera. También es probable que sienta una sensación de paz y bienestar, no digo felicidad, es demasiado arriesgado y no lo conozco a usted.
Bien, ¿qué ha pasado?
Usted ha obligado a su mente a observar con todos los sentidos posibles. Quitemos el gusto ya que su planta puede no ser comestible. La observación de la belleza hace que su mente pierda el control de la situación y tome el sitio que le corresponde. Y todo en el universo es belleza.
Ahora pruebe de hacer lo mismo con un amanecer, un atardecer, las piedras de la playa, un caracol…
Y por último póngase frente al espejo. ¿Cuánto hace que no se mira así frente a un espejo?
Recuerde, la belleza no está en el objeto, está en el observador.

Como siempre, cualquier duda o comentario que tenga sobre este tema, no dude en hacérmelo llegar…