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Acerca de Mindfulness

Hace ya un tiempo que el mindfulness se ha puesto de moda. Incluso los psicólogos hablan de ello y no pocos lo recomiendan o utilizan como terapia.
Yo no sabía lo que era el mindfulness, no con ese nombre. Me enteré, después de leer al respecto, que es una técnica aconfesional de meditación que pretende hacer que la Mente viva en el presente.
¡Aplausos para la ciencia! Estamos avanzando.
Recuerdo las discusiones con mi hermana en las comidas de domingo en casa de mis padres. Ella es psicóloga y de esto hace al menos treinta años. Yo ya practicaba meditación y control mental en aquella época y ella opinaba que eran todas charlatanerías.
Lo mío era pura necesidad para poder controlar una mente complicada, muy veloz pero afecta a entretenerse con cualquier cosa y a generar unas emociones muy difíciles de reprimir.
El mindfulness que está basado en la meditación Vipassana del budismo, es sin duda un gran avance en occidente, pero en mi humilde opinión, le falta algo.
Y no es solo una opinión sino algo que he experimentado.
Según los científicos, durante el tiempo que no estamos aplicados a una acción concreta, la mente divaga. Es decir, se va hacia el pasado, luego hacia el futuro. Ellos le llaman «huir». Cuando se encuentra con un acontecimiento complicado, la mente intenta «luchar». Y cuando sucede algo inesperado que la desborda, la mente «colapsa». A este fenómeno, medido a través de la actividad cerebral, se le llama en inglés las tres efes:
·         Fly (huir o volar)
·         Fight (pelear)
·         Freeze (colapsar o congelar)
El problema radica en que usted puede meditar durante un tiempo. Eso hace que disminuya la amplitud de las ondas cerebrales hasta llevarlas a la fase alfa (7,5 a 14HZ), pero no puede vivir al borde del sueño. Es como tomarse un ansiolítico sin sus efectos secundarios.
Lo que todavía no ha descubierto el mindfulness ni la ciencia, es que en oriente la meditación no se utilizaba para paliar el estrés, sino para lograr la «iluminación». Según los propios escritos védicos, algunos la lograban rápido, otros tras treinta años de meditación y la mayoría, nunca.
Ahora, ¿qué diantres es la «iluminación»?
Según la Wikipedia, es alguna clase de esclarecimiento interior.
Voy a contarle una historia que algunos especialistas reconocen como real:
Ananda fue primo hermano de Buda, su principal discípulo y servidor durante más de cuarenta años (esto es real e histórico). A pesar de ello, de sus meditaciones y de la vida de ascetismo, no había logrado la «iluminación» y aunque Gautama Buda lo había nombrado su sucesor por su sabiduría, el resto de la comunidad no lo aceptaría por no haber sido «liberado». La noche que murió Buda, Ananda experimentó tal dolor que los propios discípulos le llamaron la atención. Hay que entender que, para el budismo zen, la muerte de un «iluminado» es motivo de alegría. Ananda respondió que no estaba triste y angustiado por la muerte de Gautama Buda sino porque aun después de haber seguido su doctrina durante tantos años y de haberlo servido fielmente, no había logrado llegar a la «iluminación». Esa misma noche, mientras dormía Ananda alcanzó el Arhat.
Visto desde el punto de vista de la psicología moderna, la mente de Ananda se colapsó debido al dolor. Este concepto de liberación por el colapso de la mente debido al dolor ha dado origen a muchas prácticas: el ayuno, la flagelación, el ascetismo…
Vale, usted pensará: todavía no nos ha explicado lo que es la iluminación.
Se trata, según mi experiencia, de hacer que la mente ocupe su lugar.
¿Así de simple?
Pues sí.
La mente piensa que es el jefe, que es usted mismo, cuando en realidad es tan solo una secretaria eficiente. Mientras lo crea, usted podrá aquietarla meditando, haciendo control mental, yoga o mindfulness, pero en cuanto no esté bajo esos estados, volverá a las andadas.
La única manera de hacerle entender cuál es su misión es que entre en colapso y que su verdadero yo se haga cargo de la situación. Es solo el inicio, ella seguirá yendo hacia el futuro o hacia el pasado, pero ya no tendrá el control. A esto yo le llamo «restauración» porque existe naturalmente en el ser humano durante la niñez y se pierde con la expansión mental y las influencias sociales en la juventud.
¿Quiere decir que tendré que pasar por un gran dolor para «restaurarme»?
La mente puede colapsar incluso cuando a usted se le rompe la lavadora y no tiene posibilidades de conseguir otra. Lo importante es que cuando se produzca el «clic», su verdadero yo tome el control. Y eso se logra con un ejercicio. De la misma manera que los médicos pueden inducir un coma para evitar males mayores, se puede inducir un colapso de la mente.
Y… ¿para qué querría yo estar «restaurado»?
·         Incremento sustancial de su concentración.
·         Aumento de la creatividad
·         Serenidad frente a los problemas.
·         Cambio de posición frente a su vida y su entorno.
·         Mayor capacidad de comprensión y aprendizaje.
·         Reducción sustancial y manejo del estrés negativo.
·         Optimismo.
·         Paz interior.
·         Mayor comprensión de las situaciones.
·         Mayor lucidez en la toma de decisiones.
Y tan solo he nombrado algunas, las más creíbles.
Lo importante es que no hay que tomar ninguna medicación, ni entrar en ninguna secta o utilizar símbolos o fetiches.
Somos un producto excepcional del universo, solo que no nos hemos leído el manual de instrucciones.