Emigrar y tener éxito, un doble triunfo

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Hoy en día nadie se atrevería a cuestionar que Anthony Quinn ha sido uno de los monstruos sagrados del cine americano…

Todos nos sentimos orgullosos cuando alguien con nuestra misma nacionalidad triunfa en un país que no es el suyo. Pareciera que parte de su éxito nos pertenece. Es «nuestra gente.»

Este fenómeno se hace más evidente cuando se trata de personajes públicos o que, por su notoriedad, han llegado al conocimiento de todos.

Es bastante obvio que detrás de ellos hay millones de migrantes que no han conseguido los mismos reconocimientos, sea porque su actividad no tiene tanta trascendencia o porque lo único que perseguían era buscar un futuro mejor o huir de un mundo que se desmoronaba frente a sus ojos.

Lo que debemos aceptar como realidad es el hecho de que triunfar fuera de tu territorio es doblemente duro.

Y debes ser muy capaz.

Y debes esforzarte más que el resto.

En muchos casos conocemos los resultados que obtuvo tal o cual persona, pero no el esfuerzo y el tesón que lo llevaron al éxito o los inconvenientes que debió superar para llegar dónde está.

«¡Ha tenido suerte!» Solemos decir.

Por supuesto que siempre está la pequeña o gran dosis de bendiciones que pueda derramar la diosa fortuna. Estar en «el momento oportuno y el lugar adecuado», suele ayudar bastante. Sin embargo, eso no quita un ápice de valor a la capacidad, tesón y voluntad de superación de quienes han luchado y conseguido volver realidad sus sueños.

Y esa es en parte la temática central de «Alacrana.»

Hoy en día nadie se atrevería a cuestionar que Anthony Quinn ha sido uno de los monstruos sagrados del cine americano, pocos se lo imaginan como Manuel Antonio, natural de Chihuahua, México, vendiendo periódicos, lustrando botas o trabajando como obrero de la construcción. Y así podríamos enumerar a cientos de personajes famosos: César Millán, Javier Bardem, Penélope Cruz, la escritora Julia Álvarez, la muralista Judith Baca, el premio Nobel de Química Mario J. Molina, el músico Carlos Santana, el productor y compositor Gustavo Santaolalla o el tenor Plácido Domingo entre otros. Todos latinos, todos hispanos y todos aportando valor a la sociedad en la que viven.

Chío Malpigia es un niño de catorce años que no conoció a su padre, fue abandonado por su madre y perdió a sus abuelos, su única familia. Y decidió que cualquier oportunidad que se le presentara debía ser aprovechada al máximo para conseguir lo que quería.

¿Es un super héroe?

No.

Necesitará, como todos, gente buena que lo ayude, que le tienda una mano cuando la vida parece volverse oscura. Y siempre sucede, por peor que se presenten los acontecimientos si se tiene la decisión, la confianza y la perseverancia de seguir adelante.

«Alacrana» podría ser una historia real, pero es ficción. Lo real es el empuje del carácter latino, su creatividad y su capacidad para hacerse un hueco allí donde vaya, independientemente de las circunstancias.

#orgulloLatino

#orgulloHispano

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