Posts idioma original

Posts idioma original

Detrás de la trama: Segunda página del cuaderno de notas para «La Rosa y el Picaport»



Uno de los hechos que más me llamó la atención del relato de Rosa sobre la suerte de su padre, su tío y su abuelo en el campo de exterminio de Mauthausen fue que no se hiciera ninguna gestión para recuperarlos, si es que había sido un error o una injusticia. Conocí así el carácter de la abuela, una infatigable luchadora que removió cielo y tierra para traer de vuelta a los suyos. Y también me adentré en la biografía de un ser despreciable, un nazi en la corte de Francisco Franco, amigo personal, casado con una hermana de la esposa del dictador y conocido como el «ministro presidente» por las atribuciones que tenía en el régimen: Ramón Serrano Suñer. A él se recurrió para intentar rectificar la injusticia. Porque, aunque había nacido en Cartagena, su madre: Carmen Sunyer Font era de Mora, ciudad próxima a Xerta y su padre: José Serrano Lloveres era de Tivissa también perteneciente a la Ribera d’Ebre. Es decir, eran casi vecinos.

Podría pensarse que un personaje con semejante poder debía estar muy ocupado para preocuparse por la suerte de unos pobres campesinos, aunque fuesen coterráneos de su familia. Y lo estaba: planeaba la manera de erradicar a cualquiera que se opusiera al régimen y para ello había requisado toda la documentación de las organizaciones pertenecientes a la república depuesta. Si aparecía tu nombre en algún archivo te podías dar por muerto.  Además, organizaba excavaciones arqueológicas para intentar demostrar su origen ario y asaltaba camas ajenas. También firmaba acuerdos secretos con los nazis para enviar prisioneros de guerra a campos de exterminio en contravención al acuerdo de Ginebra. Y hacía una lista de más de 210 enemigos políticos que le interesaba repatriar de Francia para asesinarlos en España. ¡Era alguien con mucha energía!
Serrano Sunyer se entrevistaba con Himmler, organizaba reuniones entre Franco y Hitler, iba a ver a Mussolini y trataba con el Papa Pio XII los nombramientos de los Obispos españoles afines al régimen, aunque no lo creas.
Sin embargo, don Ramón era un tanto displicente con los documentos. Los alemanes a través de la embajada en Madrid, solicitaron hasta cuatro veces instrucciones sobre qué hacer con los españoles refugiados en Francia y en especial en Les Allers donde la mayoría eran civiles: mujeres y niños. Él se desentendió del asunto, mandó archivar los documentos y contestó que hiciesen lo que más conviniera; 200.000 emigrantes no eran importantes para él porque no había más españoles que los que simpatizaban con el fascismo. Y lo que más convenía a los nazis y al gobierno colaboracionista del mariscal Pétain era deshacerse de ellos.
Es cierto que según leí, solicitó la repatriación de seis, ¡Seis! Internados en un campo de concentración. No sé, serían familiares o algún compromiso social… Y también es cierto que de esos seis solo pudieron regresar dos porque los demás estaban muertos.
Después de mucho investigar para averiguar la razón del encono de Sunyer hacia cualquier mortal que no fuese falangista o nazi, encontré la información no confirmada de que sus dos hemanos mayores habrían sido fusilado por los republicanos. Es entendible pero no justificable. Tan solo en el tren en que viajaron Rosa y su familia hacia Mauthausen había 927 civiles de los cuales 470 quedaron confinados con edades entre los 13 y los 60 años y murieron apaleados, gaseados, de hambre y de agotamiento: 409. ¡Una venganza un tanto exagerada! ¡Y ni siquiera contra militantes contrarios a sus ideas!

Lo extraño del caso de Serrano Sunyer es que nunca fue juzgado ni procesado por sus crímenes, ni aún después de instalada la democracia en España. Sus descendientes campan a sus anchas entre el jet set español, son empresarios exitosos, mujeres encumbradas… Podéis ver aquí alguna reseña de su nieta y de sus negocios familiares:


Ni él ni su familia han tenido que compensar por quitarle la vida a ningún inocente. Hacia el año 2000, la abogada Sophie Thonon-Wesfreid, desde Francia, acumuló cientos de pruebas y testimonios contra él, pero no pudo hacer nada más ya que Ramón Serrano Sunyer falleció en 2003. Lo mismo sucedió con la imputación de la Audiencia Nacional que propiciara el ex juez Baltasar Garzón en 2008 por los delitos de Detención Ilegal y Crímenes contra la Humanidad.
Pero quizás lo más impactante es que se haga una novela sobre los amores clandestinos de Serrano Suñer con la duquesa de LLanzol de los que naciera una hija nunca reconocida por Sunyer. ¡Y dulcifique la personalidad del cuñadísimo banalizando los crímenes del franquismo! Y esa novela se transforme en una miniserie sin el debido rigor histórico. Aunque la televisión no eduque, forma criterio.
Nota1: El apellido Suñer o Sunyer son equivalentes. El primero es la castellanización de un apellido catalán.
Nota2: Aunque no está en esta página de mi libreta de notas, sino más adelante, considero oportuno incluirlo aquí: El gobierno francés encabezado por François Mitterrand, aunque tarde, reconoció y pidió perdón a las familias como las de Rosa por haber enviado civiles inocentes a un campo de exterminio nazi. Y François Mitterrand conocía de primera mano lo que había sucedido con los refugiados españoles…