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Detrás de la trama


A todos los escritores suelen hacernos la misma pregunta: ¿Es muy difícil escribir un libro?
No sé lo que contestan los demás. En mi caso suelo responder: «No, solo tienes que sentarte y escribirlo»
Quizás muchos piensen que es cuestión de volcar en un archivo la historia que tenemos en la cabeza, otros dirán que simplifico o que miento, pero no es así. Si quieres escribir un libro ya sea de ficción o de nicho temático es necesario sentarse y ponerse a trabajar. Cada uno tendrá su sistema para hacerlo o se lo fabricará a medida que encuentre las dificultades.
En mi caso, tanto antes como durante el proceso de creación necesito documentarme sobre si lo que estoy creando tendrá sentido para el lector, si es creíble, si tiene una base sustentable como para que quien lea lo asuma como posible. Incluso cuando se trata de la más extravagante ficción. Para tener el material a mano suelo estrenar una libreta de notas en la que voy apuntando datos: fechas, anécdotas y situaciones que me ayuden a construir la trama; perfiles psicológicos de los personajes y posibles derivaciones de la historia…
Es así que cuando acabo la novela queda para el archivo un fondo de cocción a partir del cual obtuve los sabores de la historia.
En muchas ocasiones la investigación de un solo hecho lleva varios días y un peregrinaje por libros, artículos y páginas web. Y suele suceder que todo aquel material sirve tan solo para dar una pincelada en la historia, porque se nos va de la trama principal o no considero importante explicar una situación sino sugerir que existe.
El fondo de cocción que queda en la libreta suele ser muy sabroso y en muchos casos daría para escribir otro libro o varios.
Cuando comencé a escribir mi primera novela histórica creí que me estaba volviendo conspiranoico porque comencé a ver patrones que en apariencia seguían los hechos históricos. No parecían casuales sino consecuencia de manos oscuras detrás de la escena. Como si todo estuviese organizado y planificado de manera consciente para precipitar los acontecimientos.
Para la mayoría de los mortales la historia es como nos la han contado. No se preguntan por qué pasó esto o aquello o si algo pasa a ser verdad de tanto repetirlo. Olvidamos que ninguna situación es tan simple y en la mayoría de los casos se transmite de acuerdo a la conveniencia de quien la relata. Y esta transmisión se transforma en tradición que acaba educando a las generaciones venideras, aunque no sea verídica.
Por eso me decidí a abrir este apartado en mi web, he quitado de la estantería las libretas con el material recopilado para mis novelas y me gustaría compartir el sabor de este fondo de cocción si a vosotros os apetece.
Con seguridad algunos datos generarán controversia y hasta críticas. Hay personas que no soportan que cuestionen sus creencias. Intentaré ser lo más sutil y neutral posible para no herir susceptibilidades.